Reseña
del nacimiento de la tradición
Azul y Oro: los símbolos
Febrero de 2004
Autor Pedro Napoleón Montalvo Martínez, Exalumno
1967 y Jefe de Barra
Editó Carlos Alvarenga, 1980
Con aportes de Carlos Mencìa, 1967
y Ernesto Suárez Figoni, 1967
El Salvador. C.A. Versión
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El
punto de partida de nuestra tradición en sin ninguna duda
la historia de San Juan Bosco, Salesiano, porque Don Bosco fue
devoto de San Francisco de Sales. Se fundó el Colegio Don
Bosco en el año de 1903, aunque sus orígenes se
remontan a la finca Modelo, en las cercanías de antigua
Casa Presidencial, donde pasó a la Avenida Peralta y luego
a la Ciudadela Don Bosco en Soyapango.
Del
Colegio Don Bosco salieron buenas, bastantes y muchas generaciones
de alumnos, con orgullo también: salesianos.
Eran
los años de 1963, cuando en ese entonces cursábamos
primer curso sección “B”, ahora séptimo
grado. A principios de febrero se solía comenzar la organización
de los juegos intramuros del Colegio. Era Director en ese año
el reverendo Padre Juan Alas García, laureado poeta salvadoreño
originario de Quezaltepeque, quien sometió a concurso y
premio al grado que con más creatividad a presentarse al
desfile que recorrería la famosa Avenida Peralta. Todo
el alumnado partiría de la fuente luminosa, que es ahora
el Reloj de Flores, a las instalaciones de nuestro Colegio.
Desfile
inaugural de los intramuros en 1963
Origen histórico del Águila
En
nuestro grado, los que participarían en el torneo, reunidos
les pidieron el favor a Don Juan Walberto Aguilar, artista de
la plástica, que hiciera un
estardante para participar en el desfile y de la cual surgió
una pancarta con un águila volando dispuesta a tomar la
presa. En ese entonces, el ave servía también de
símbolo de combate al grupo 5 de boy scouts llamado el
Cid Campeador con sede en Catedral de San Salvador al cual pertenecían
algunos familiares de nuestros compañeros del curso. Ya
hecho nuestro emblema, se desfiló con él.
En
el transcurso de la inauguración, por un error no deseado,
la subimos y pusimos sobre el busto de Don Bosco que estaba situado
al frente y en medio del segundo piso del edificio nuevo del Colegio,
que en ese
entonces,
la edificación ya nosotros la considerábamos antigua.
En ese momento, alguien Alumnos de Primer Curso “B”
de 1963 mostraban, en el segundo piso del edificio principal,
la pancarta que luego daría vida a nuestra aguerrida águila
tomó una fotografía. Ese famoso fotógrafo
fue el Sr. Manuel Asensio, quien en ese tiempo, estaba estudiando
para el sacerdocio, y era el encargado de los terceros cursos.
Es así, como esta foto se incluyó en el anuario
de 63. Estaba de Consejero para ese año, “borolas”
el Padre Josè Manuel Serrano, editor del mismo. Por buena
fortuna ese emblema del águila, también tuvo un
excelente lugar en la cubierta del anuario de 1964, quedando impresa
el águila en documentos, sentimientos y batallas de esa
época hasta estos días.
Debemos aclarar que nuestro curso había jugado ganando
en los intramuros de ese año. Por eso, la imagen del águila
fue representativa de los primeros campeones de la historia bosconiana,
que ahora les escribo. También, en esa época, los
salesianos de Centro América solían organizar los
Juegos Centroamericanos de Colegios de Don Bosco, fue así
que el Don Bosco de El Salvador viajó a Honduras, Nicaragua
y Costa Rica en plan de fogueo para optar en El Salvador al cetro
de básquetbol estudiantil.
Recuerdos de la composición de la hurra Azul y
Oro
Otro dato histórico. El Azul y Oro, como hurra, nace por
el año 65. Estábamos en Ayagualo, carretera hacia
el Puerto de La Libertad. Habíamos asistido a retiro. Estábamos
inspirados e iluminados, éramos
buenos jóvenes y llenos de energía. Cuando visitamos
Honduras, en el Colegio San Miguel, escuchamos un Himno Salesiano
y la música de él
gusto mucho a todos. Había llegado también de Honduras,
el nuevo director Padre Eustaquio Sánchez, “periquito”,
quien con su anuencia,
tomamos esa melodía y le incorporamos nueva letra surgida
de nuestro entusiasmo y deseo por darle al colegio un himno de
batalla que lo identificara en las gestas colegiales.
La
letra, efectivamente, fue inventada por nosotros, entre ellos
estaba Carlos Aguilar Mencia, Ernesto Suárez Figoni, Rolando
Parrales Marroquín y Guillermo Melara “güisquilillo”.
Fue copiada, coquiada y escrita también por este servidor.

Manuscrito original de 1965 con la letra del Azul
y Oro
perteneciente al Jefe de Barra Pedro Napoleon Montalvo
En El Salvador, en BKB, el Don Bosco había competido solo
en categoría superior con equipos de la talla de la Escuela
Militar, el Salvadoreño Alemán, la ENCO y otros.
Por recordar algunos nombres estaban “el tapir” Grijalva,
M. Vega, A. Kreysa, los “gemelo Castillo”, C. Guzmán
(“el niño virgo”), Domínguez, L. Nuila
y algunos líderes juveniles como Oscar Campos, Roberto
Merlos, Francisco Rosales, Alberto Quevedo y otros (1960 a 1964).

Don Bosco 1963 que competía en Categoría
Superior
Parados: Menjivar, Vega, Colorado, Kreysa, Castillo Guzmán
Abajo: Domínguez, Cabrera, Martínez, Nuila y el
“pipo” Renderos.
También, por este año el Don Bosco había
adquirido reconocimiento en el país por sus triunfos en
el fútbol. Además, como equipo de moda del balompié
se identificaba con el Don Bosco el Juventud Olímpica quien
en busca de talentos, tomaba jugadores para figurar en la liga
mayor nacional, entre ellos el reconocido “Apopa”
Velásquez.
Formación
del primer quinteto azul y oro de la era
bosconiana
A fines
del 64 y 65 comienza a tomar forma el equipo de BKB con base en
cuatro compañeros de nuestra aula que habían figurado
como estrellas en los intramuros de años anteriores (Callejas,
Suárez, Hipsley y Parrales) posteriormente se incorporó
a otros (Mejìa, Dehais, Merlos, los Sotillos, “el
turco” Aguilar, Leiva, Olano y Orellana). Es el insigne
maestro de matemática José Félix “el
Papi” Siliezar quien también asume la responsabilidad
de preparador física del colegio por haber obtenido una
maestría en Educación Física en Brasil, dando
por inicio la conformación del equipo campeón ganador
del 66.
Ya
en este momento otra figura muy querida por nosotros, juega un
gran papel, el reverendo Padre Orlando Calero Montenegro, nicaragüense,
consejero de estudios impulsor apoteósico y “loco”
por el básquet, que en años anteriores había
estado en el Colegio Santa Cecilia. Fue así, y conociendo
la calidad con experiencia de Elías Aguilar, le contrata
para entrenador de nuestro Colegio.
¡
Ahora … nacimiento de los primero jefes de
barra¡
Las
hurras de ese entonces eran copias, música y ritmos que
estaban de moda en otras instituciones o quizás hasta pasadas
de viejitas, por ejemplo el bodeguero, el chachachá, el
carbonero, etc, etc. Cuando se iniciaba el juego, se colocaba
en la salida de los jugadores del Don Bosco la pancarta con el
águila y atrás surgía el equipo Bosconiano
rompiendo el papel seguido del aplauso y las vivas de la barra.
Quien les escribe, era jefe de barra, mi trabajo con otros compañeros
colaboradores, como nuestro compañero “el diplomático
monseñor” Orlando Villavicencio y el del flamante
Opel color ocre, René Delgado Monteagudo, salíamos
a imprentas y otros menesteres, a conseguir flecos, permisos,
y etc. También, visitábamos aula por aula con “el
chato” Pereira, Arnoldo “la chelona”
Hernández, Rivas Laguardia, etc., y ya no recuerdo otro,
pero, éramos dos o tres más. Así, les enseñábamos
las hurras a los demás grados, para incorporarles y entusiasmarles
a participar en la nueva barra bosconiana. Incluíamos,
también, a las intocables secciones de la primaria, que
estaban bajo el implacable dominio del cura Víctor Manuel
Lòpez, director también de la Orquesta Juvenil Don
Bosco. Estos compañeritos estaban pequeños y ahora
que lean los párrafos, abrirán su memoria como me
ha tocado hacerlo a mí.
Primer Águila Bosconiana, 1963
Al mirar la historia, como etapa de la vida me doy cuenta, que
les pudimos sembrar a todos ustedes la semilla para continuar
la tradición bosconiana. Con estas campañas involucrábamos
también a los padres de familia. Así es como llegamos,
a hacer gran número y logramos de esta manera desplazar
a otros colegios, ganando un puesto priviligiedo en la gradería
norte central del gimnasio nacional. Es así, como también
creamos la primera barra con instrumental y música propia
para animar a nuestro equipo campeón. Ya en ese entonces
el colegio María Auxiliadora, La Divina Providencia y el
colegio Eucarísticos eran nuestras seguidoras. Tip, “por
cada canasta una cerveza en el Don Pedro ”.
Significado
del Azul y Oro.
Es
de importancia decir, que impartía la cátedra de
literatura y constitución el reverendo Padre Benito Arturo
Contreras, y santaneco a morir. A este icono de grandes maestros
de esa época, recuerdo, le consultamos lo correspondiente
al significado de los colores azul y amarillo, y fue así
como surgió el azul, innegablemente, representativo patrio
que también es parte de la gran mayoría centroamericana.
El color amarillo pertenece a los colores de la bandera del Vaticano
y como una simbología de obediencia al
Santo Padre.
De
esta manera puedo aportar y contarles que nació
¡¡¡¡¡¡Azul y Oro Sìiiiiiiiii
ese es nuestro color¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Azul
y Oro sí, es nuestro color
el que nunca se deja vencer.
Azul y Oro sí ostenta con honor el valor del
Don Bosco Campeón
Alegría en el pecho de cada jugador
Y entusiasmo hasta más no poder
Y la barra gritando las hurras con ardor
animando a ganar al campeón.
Miembros
de la Orquesta que tocaban en la barra
Saxo: Jorge Méndez “los billetes pagan”
Trompeta Jorge Ernesto Vernier “Al di la”
Trombón Gaudencio “el Chele” Antoghnlli
Timbales Carlos “el Tío Cayo” Ibarra.
¡
Y bailando al son de nuestra música el famoso
“tapón” con el “jotoy” en la mano
derecha que
brincaba también con ardor nuestro azul y oro!
San Salvador, noviembre de 2003