San
Juan Bosco, nuestro Padre y Maestro de juventud
8 de julio
del 2004
Autor:
El Salvador, C.A.
El
Padre de todos los bosconianos es San Juan Bosco y maestro de
la juventud.
San
Juan Bosco
Juan Bosco nació
en Italia un 16 de Agosto de 1815. De condición pobre,
su padre murió cuando él tenía solamente
tres años. Pasó sus primeros años trabajando
como pastor de ovejas, y recibió su primera educación
del sacerdote de su parroquia. Con los años su apetito
por el estudio fue creciendo, pero su pobreza lo obligaba seguido
a abandonar la escuela.
En 1835 entraba en el seminario, y seis
años después era ordenado sacerdote. Marchó
a Turín, donde se abocó con fervor a su trabajo.
Realizaba muchas visitas a las cárceles de la ciudad, y
viendo la situación en la que vivían muchos niños
que habitaban en la zona, abandonados a malas influencias, decidió
dedicar su vida al rescate de estos pequeños marginados.
Don Bosco comenzó a instruir a los chicos de la calle:
pronto, sus alumnos crecerían en número, atraídos
por una bondad que nunca antes habían conocido.
San Juan Bosco siempre
supo ver, debajo de los harapos y la suciedad de estos niños
endurecidos por la vida, una chispa que con un poco de
esfuerzo,
se convertiría en una gran llama de amor. Sabía
que no era con fuerza, castigos o retos como se ganaría
a los niños, sino con caridad y gentileza. Lograba impulsar
al estudio inculcando a sus alumnos el sentido del deber, apreciando
siempre hasta el más mínimo esfuerzo, incentivándolos,
no tanto a que desarrollaran su inteligencia, sino a que fortalecieran
su voluntad y templaran su carácter. "La instrucción",
decía, "es como un accesorio: el conocimiento nunca
hace un hombre porque no toca directamente el corazón del
hombre. Da más poder en el ejercicio del bien y el mal,
pero solo es un arma indiferente, buscando guía".
Desafortunadamente, el éxito de
su trabajo en el Oratorio (así se llamaba el lugar donde
se reunían los niños) no duró mucho. Don
Bosco se vio obligado a entregar los cuartos utilizados, y otros
obstáculos se fueron superponiendo. Sin embargo, el santo
se enfrentó a estos problemas sin rendirse nunca. Continuó
su labor, mudando el Oratorio a distintos lugares. Su madre se
le unió, vendiendo todo lo que tenía: su casa y
sus muebles. Las clases fueron aumentando, y se fueron agregando
dormitorios, para los que desearan vivir en el Oratorio. Así
nació el primer Hogar Salesiano.
En 1854, comunicó a cuatro jóvenes
que la Virgen deseaba que él comience una Sociedad. Decidió
que sus integrantes se llamarían salesianos, en memoria
de San Francisco de Sales, quien sería su "modelo
de bondad en el trato con los jóvenes". Se informó
sobre las reglas de distintas órdenes, pidió consejo,
y finalmente sometió el proyecto al papa Pío IX,
quien la aprobaría en 1874. Para llegar a esta aprobación
Don Bosco tuvo otra vez que enfrentarse con numerosas complicaciones.
Pero todas las dificultades que Don Bosco
debió superar se verían más
que
recompensadas por la rápida expansión de su orden,
que se expandiría por todo el mundo. El santo fallecía
en 1888. Como testimonio de su obra, quedaban en ese momento 250
casas de los salesianos en todo el mundo, con 1200 religiosos
trabajando en ellas y más de 130,000 niños encargados
a su cuidado.
Ejemplo en particular
para los educadores, como modelo de paciencia y dulzura, San Juan
Bosco se presenta para todos como un ideal de perseverancia ante
las dificultades, y nos recuerda que no debemos prejuzgar ni condenar
a nadie, sino hacer lo posible por ayudar a aquellos que más
nos necesitan.